Hace unos años, con mis dos novelas en el cajón y muy poca –o ninguna– suerte para publicarlas, eclosionó Internet primero y luego la crisis. La gente se quedó sin trabajo y se puso a verter sus penas en papel o en soportes digitales, todos eran escritores o aprendices de escritor, los escritores que sí […]

a través de Charco de ranas — De libros y de hojas

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